cantico alas creaturas San francisco de Asis

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EL CANTICO DE LA CRIATURAS. (Reflexionemos)

SAN FRANCISCO DE ASIS

 

 

El Cántico de las Creaturas celebra su amor apasionado y Sensorial por la creación. Celebraba la belleza de Dios en la creación, y Amaba a Dios aún más por este regalo. Segundo, Francisco Experimentó a Dios en la creación. El radical discipulado cristiano de Francisco —su dedicación a vivir el Evangelio de Jesucristo—y su amor apasionado por la creación, Representan un ejemplo importante de conciencia ecológico-religiosa, Que quiere decir una conciencia de nuestra relación ecológica, Inescapable e interdependiente con la Tierra, con sus elementos y Organismos vivos (Uhl, 2004). La conciencia ecológica de Francisco, Influyó en su imaginación religiosa, en su visión por la vida moral, en su Oración y en su predicación. Su vida da testimonio de una sabiduría ecológica, de cómo los seres humanos pueden vivir una vida buena en Relación con la Tierra. Su testimonio puede inspirar en nosotros una Respuesta vocacional, de dedicación de la vida al amor de Dios y a las Necesidades del mundo.

El interés de Francisco por la creación no es sino una expresión de su Vocación, que tenía sus raíces en su apasionado amor por Jesucristo. Francisco era ante todo un apasionado de Jesús, pero en él no había Conflicto entre amar a Dios y amar a todas las creaturas de Dios.

La recuperación selectiva de tradiciones es una tarea Fundamental en la “ecologización de las religiones”, porque éste el Principal rasgo que distingue el ambientalismo religioso de otras Expresiones de interés medioambiental (Gotilieb, 2006).

 

Juan Pablo II articuló nuevas obligaciones éticas para Los católicos, en realidad para toda la familia humana. Él diagnosticó la Crisis ambiental como enraizada en una crisis moral para la humanidad: Nuestro pecado, nuestro egoísmo, nuestra falta de respeto a la vida, Propuso varios remedios, religiosos y éticos. Dijo que la humanidad Debiera explorar, examinar y “salvaguardar” la integridad de la Creación.

 

En la sección final  de La crisis ecológica, el Papa Juan Pablo II se dirigió a “mis hermanos y Hermanas en la Iglesia Católica, para recordarles la seriedad de su Obligación de cuidar de toda la creación”. Expresó: “espero que la Inspiración de San Francisco nos ayude a mantener vivo un sentido de ‘fraternidad’ con todas las cosas buenas y hermosas que Dios Todopoderoso ha creado”.

Es, pues, necesario, estimular y sostener la “conversión ecológica”, que durante estas últimas décadas ha hecho a la humanidad más sensible, Respecto a la catástrofe a la cual se está encaminando… Por lo tanto, No está sólo en juego una ecología “física”, atenta a salvaguardar el hábitat de diferentes seres vivos, sino también una ecología “humana” Que haga más digna la vida de las criaturas, protegiendo el bien radical de la vida en todas sus manifestaciones y preparando para las Generaciones futuras un ambiente que se acerque más al plan del creador. (Papa Juan Pablo II, 2001a).

El Papa afirmaba que el mundo biológico y físico de la creación era Importante, pero que la prosperidad humana también lo era. Asimismo dijo que la “vocación ecológica” de la humanidad es más urgente que Nunca, dadas las graves amenazas al medio ambiente (Papa Juan Pablo II, 2001b).

 

El Papa Juan Pablo II desafió a Todos y cada uno a reconocer que nuestras crisis ecológicas están arraigadas en un problema mucho más profundo, en una comprensión desordenada de los que significa ser humano en la relación con Dios y Con nuestros semejantes seres humanos. Su crítica fue aún más allá del ambientalismo estadounidense convencional y llamó a una reflexión más profunda sobre la adopción de mejores opciones, de opciones más Sabías que puedan defender los valores evangélicos. Sus Preocupaciones se reflejan en su insistencia en una identidad católica fuerte y clara, y en su visión de llevar esta tradición a influir en los problemas de la modernidad.

 

En vista de la amplitud de su enseñanza ambiental, ecológica cultorum puede razonablemente ser traducido Como “conciencia ecológica”, y proclamar a Francisco como el santo patrono de quienes la promueven.

Desde el Concilio Vaticano Segundo, Los eruditos han hecho hincapié en los propios escritos de Francisco porque ellos nos expresan su voz. Esta nueva erudición enfatiza en la dedicación de Francisco a seguir a Jesucristo, en su amor por los evangelios y la Eucaristía, en su práctica de la oración contemplativa y en su proclamación pública del amor y la paz de Dios.

 

 

Los relatos medievales acerca de Francisco describen encuentros espirituales con conejos, peces, gusanos, abejas, Grillos y corderos. El relato más famoso es el que lo muestra Predicándoles a las aves, pero la popularización contemporánea de esto en la forma de “Francisco-como-estatua-de-jardín” no reconoce en absoluto el significado radical de este encuentro (Warner, 2002).

 

Su Primer biógrafo explica: Después de que las aves habían escuchado la palabra de Dios, Comenzó Francisco a culparse a sí mismo de negligencia porque no les había predicado antes. A partir de ese día, comenzó a exhortar con Todo empeño a todas las aves, a todos los animales, a todos los reptiles hasta a las criaturas insensibles a amar al Creador porque invocando diariamente el nombre del Salvador, él observaba su obediencia en su propia experiencia.

El verdadero significado de este relato es que Francisco despertó a la Comunión de la vida que compartía con las aves, no que él les predicó a ellas. Este encuentro animó a Francisco a integrar más su amor a la creación con su identidad y sus responsabilidades religiosas. Así como su mencionado encuentro con un leproso promovió su conversión religiosa, así también pasó con lo de las aves. En términos éticos, las criaturas no-humanas facilitaron una expansión de la imaginación

Moral de Francisco, porque ellas le indicaban el siguiente conjunto de tareas en su jornada religiosa.

 

El Cántico de las Criaturas expresa mejor la propia voz de Francisco acerca de su experiencia de la creación. Francisco se deleitaba con el sol, contemplaba las estrellas, danzaba con el aire, se sentía atraído por el fuego y maravillado con el agua, y acariciaba la tierra. Las vívidas Imágenes del Cántico emergieron del contacto sostenido de Francisco Con los elementos y de su oración con los salmos y los Evangelios. El Cántico se hace eco del Salmo 148 y de Daniel 3:57-88, y sugiere un Canto fino de alabanza al Creador del cosmos. Francisco, como la mayoría de los religiosos con votos, habría orado regularmente, y, Como Sorrell (1988) lo sugiere, su propia experiencia habría sido Capturada y expresada por la imaginería de ellos. Francisco pasaba entre una tercera parte y la mitad de cada año orando con algunos hermanos en el desierto (Short, 2003). Los primeros frailes practicaban la oración contemplativa: la práctica de responder al amor abriendo el corazón de uno y profundizando la conciencia del amor de Dios por nosotros.

La contemplación no es oración litúrgica ni intercesora. No es una oración pública y no pide nada; sí profundiza el entendimiento de uno sobre la profundidad, amplitud y carácter totalmente inclusivo del amor de Dios (Delio y otros, 2008).

 

El Cántico es fruto de una sostenida práctica espiritual contemplativa, celebrando el amor de Dios por toda la creación y reflejada por la alabanza de la creación. No es posible comprenderlo apropiadamente apartados del amor de Francisco por Jesucristo, como lo expresó a Través de su devoción a la Encarnación y la Pasión, como lo experimentó a través de sus sentidos cuando oraba en el desierto. El Cántico revela el reconocimiento de la creación como una expresión del amor generoso de Dios, y que la creación tiene un valor inherente porque está creado por Dios, no por su valor material o instrumental para los humanos (Warner, 2008b). Esta es verdadera sabiduría ecológica.

 

CONCLUSIÓN

 

El Papa Juan Pablo II urgió a la humanidad a cumplir su “vocación ecológica” de cuidar de la Tierra. Fusionó un término clásico de la espiritualidad católica, vocación con algo “nuevo”, ecología. Esto llama nuestra atención a los recursos de la sabiduría de la historia católica, pero los integra con las herramientas científicas conceptuales para Comprender las consecuencias ecológicas del trato tonto e irresponsable que le damos a la Tierra. Por lo tanto, el término Vocación ecológica” captura y expresa la sabiduría del catolicismo Fusionando sólo dos palabras: tradición e innovación.

 

 

Pido a Dios todopoderoso nos ayude a comprender nuestra responsabilidad como comunidad , en la reparación por los pecados cometidos contra el creador y su creación, que como san Francisco de Asís logremos adentrarnos en la contemplación y meditación de la pasión de nuestro señor JESUCRISTO, puerta de entrada a la intimidad y el amor de Dios en todo lo creado, Los invito a meditar en sus oración sobre este misterio, y a pedirle a Dios nos ayude a comprenderlo y de esta manera a vivirlo para bien nuestro y de la humanidad.

Paz y bien.

 

Javier Francisco Barón Cáceres.

Director ejecutivo Faves.                          

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