FAMILIAS “VERDES”: LA CONCIENCIA ECOLÓGICA EMPIEZA POR CASA

0
245

ecofamilia-familias-verdes-1-630x280

No hacen falta campañas multitudinarias ni pertenecer a grupos ecologistas para cuidar el medio ambiente y enseñarles a nuestros hijos la importancia de preservar los recursos naturales. Con pequeños hábitos y cambios de costumbres en casa podemos aportar nuestra semilla. Aquí, compartimos una serie de hábitos amigables para poner en práctica.

No es algo nuevo, pero seguro que en nuestra época no se hablaba: los problemas de nuestro planeta están ahí, y los chicos –por suerte- están cada vez más enterados. La contaminación del aire, del agua y del suelo; la destrucción de bosques y selvas o la extinción de especies valiosas son temas que aparecen constantemente, y que a los más chicos de la casa les llaman la atención.

Por eso, y para generar en ellos conciencia por el medio ambiente desde que recién empiezan a integrarse al mundo, está bueno, que el ejemplo lo aprendan desde casa. Obvio, el colegio ayuda; y en muchos, la cuestión del reciclaje y el cuidado del planeta ya son parte de la rutina. Pero también es importante tener en cuenta que, como la mayoría de los asuntos importantes, la mejor manera de que ellos aprendan a cuidar el mundo que los rodea es cambiando. Algunos malos hábitos que nosotros, los adultos, ya tenemos incorporados y que harán que nuestro estilo de vida familiar sea más amigable con el entorno.

Para que tu casa sea más “verde”, te sugerimos algunas actividades para poner en práctica, que no sólo volverán más conscientes a los chicos… ¡sino también a nosotros mismos!

ECOFAMILIA - FAMILIAS VERDES

El agua, fuente de vida. Que los chicos aprendan la importancia de preservar el agua dulce no es cuestión únicamente de que se los digamos. Para que tengan idea desde chicos de que se trata del bien más preciado para la supervivencia de todas las especies –y que es cada vez más escaso- es importante que les expliquemos que todos los gestos, por chiquitos que parezcan, ayudan a ahorrar agua: cerrar la canilla cuando se lavan los dientes, no dejar la ducha corriendo si no se van a bañar enseguida o cerrar la manguera cuando nos ayuden a lavar el auto o a regar son sólo algunos de ellos. Pero también, que vean cómo el agua limpia ayuda a preservar la vida. Para eso, se puede probar un pequeño experimento casero: en un frasco, poner agua limpia y en otro, agua con pequeños objetos que la “ensucien” (papeles, restos de alguna comida, etc). Después de dos o tres días, podemos comentar con ellos qué pasa si el agua se contamina. Esa experiencia sensorial –el olor, la vista- será tan efectiva como una extensa charla.

Reducí, reusá, reciclá. Esa frase ya se volvió un lema internacional que significa que todos podemos hacer algo para bajar el nivel de basura que producimos. Simplemente, hay que reducir la cantidad de cosas que compramos y tiramos –muchas veces, sin darnos cuenta- y que podemos reemplazar con menos; reutilizar bolsas de plástico –o, mejor, usar las de tela-, separar los residuos en orgánicos e inorgánicos –y explicarles a los chicos que esos materiales vuelven a usarse con otros fines- y, si te animás, hacer compost (ver más información) con la basura orgánica.

Los sí y los no. Para que todos recordemos qué cosas afectan al medio ambiente y qué no –por ejemplo, tirar pilas en la bolsa de basura versus aprovechar la luz solar y apagar las eléctricas durante el día- podemos armar un mural y pegarlo en un lugar de circulación de la casa, como la cocina. A quien se le ocurra una idea nueva, la va anotando allí, y cuando el mural está lleno… empezamos de nuevo.

La prueba del ruido. ¿Qué nos pasa cuando estamos cerca de una máquina excavadora, o de un tractor? ¿Qué nos producen esos ruidos? ¿Cómo nos afectan? ¿Y el volumen de la tele o la música? Está bueno que, en un mundo hiperruidoso e hiper conectado, todos tengamos conciencia de que el ruido también produce contaminación. Plantearnos junto a los chicos estos (y otros) interrogantes puede ayudar a que, al menos en casa, un poco más de silencio sea igual a más bienestar. Y que ese ejemplo se transmita, claro.

Estas son sólo algunas, pero existen decenas de formas de cuidar el entorno que nos rodea. Y como cada casa es un mundo, te proponemos empezar por el de cada una. Si cada uno aporta su granito de arena, la diferencia la haremos entre todos.

¿Qué hacen en tu casa para cuidar el medio ambiente?

Compost: qué es y cómo se hace

El compost es un abono orgánico que sirve para mejorar la tierra del jardín y la de los canteros y plantas. Se dice que por cada 100 kg. de restos orgánicos se obtienen 30 kg. de abono. La forma más elemental es usar un cajón de madera. Por comodidad, debería estar cercano a la cocina, y a la sombra. Se pueden poner restos de cenizas, café, té o yerba; cáscaras de huevo, frutas, verduras y hortalizas, diarios impresos en blanco y negro, yogures vencidos, tapones de corcho, papel de cocina, aceite, pelos, etcétera.
Estará listo en unos 3 meses en primavera-verano y hasta 6 en invierno. Para ver si ya está listo, se puede tomar un puñado con la mano. Si tiene un color marrón o negro pardo, y está frío, ya está listo para usar. Lo mejor es que, además, todos pueden participar en hacerlo.

ECOPOLITICA.NET 2015- HUGGIES

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here