JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA CREACIÓN 1 SEPTIEMBRE

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DÍA MUNDIAL DE ORACIÓN POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN PROPUESTA PARA UNA HORA DE ADORACION EUCARISTICA* 1 SEPTIEMBRE 2015 * Prepared by Pontifical Council for Justice and Peace, translated by Norberto Vidal for the Global Catholic Climate Movement.

AUDIO-VISUAL DE BIENVENIDA

(mientras la gente se va preparando) Mini-video (5 minutos) –imágenes, música, citas de la Encíclica (preparado para el lanzamiento de la Enciclica Laudato si’)

HIMNO DE INICIO: PALABRAS DE BIENVENIDA TOMAMOS DE LA TRADICION ORTODOXA (para ser cantado)

Te alabamos y te bendecimos, Oh Señor, porque tú eres el Rey de todos los tiempos, y por medio de Cristo tu Hijo has hecho todo lo que es el mundo. En el principio del principio, soplaste sobre las aguas de la creación, y llenaste la tierra con vida a través de tu vibrante Espíritu. Los cielos cuentan tu gloria, Oh Señor, y las estrellas del cielo traen luz a nuestra oscuridad. Tú hablaste, y la tierra estalló hacían adelante en vida, Y viste que esto era bueno. Tú llamaste sucesivamente la creación, y diste vida a cada criatura de la tierra y el mar. Tú has hecho a los seres humanos a tu imagen, y distribuiste entre nosotros todas las maravillas del mundo. Nos permisiste compartir en tu dominio, Y nos llamaste “a cultivar y mantener” este jardín, la obra de tus manos. Como el día da paso a la noche, te alabamos por tus múltiples dones. Que nuestra adoración esta noche de gloria a tu nombre, para que podamos servir con fidelidad y amor. Que nuestro cuidado diario a tu creación nos haga reverenciar tu nombre, y revele tu poder salvador en cada criatura bajo el cielo. Hacemos esta oración en el nombre de Cristo tu hijo, en la unidad del Espíritu Santo un solo Dios por los siglos de los siglos. Amén.

LECTURAS DE LAS ESCRITURAS :

Génesis 1:26- 2:3 y Génesis 2:15 .

Salmo 148, “Alabad al Señor de los cielos…”

Cantico de Daniel 3:57-88, 56

Mateo 6:25-33

SELECIONES DEL Laudato si’ (para ser leído lentamente) Laudato si’ §§ 8-9, los dos párrafos de la enseñanza del Patriarca Ecuménico Bartolomé Laudato si’ § 236, la Eucaristía Laudato si’, §§ 241-242, María y José HOMILIA INTERSECCIONES/ORACIONES DE LOS FIELES (Libro de las Bendiciones #1018).

Al orar en agradecimiento por la bendición de Dios sobre toda la creación y el trabajo de nuestras manos, déjanos no olvidar que debemos hacer las obras de santidad en nuestras vidas. Déjanos, entonces, orar a Dios, diciendo: Señor, escucha nuestras oraciones. + Todo providente Dios, tu cuidado nos ha dado comida en la tierra; haz que los cultivos que cosechamos nos mantenga eL cuerpo y nos ayude a crecer en espíritu, oremos al Señor… . + Tu alimentas las aves del cielo y vistes a los lirios del campo; Enséñanos a buscar primero tu reinado sobre nosotros y nos enseñe el camino de la santidad, roguemos al Señor… + A través de Jesucristo que ha hecho que en el mundo abunden las obras de santidad; gracia que, viviendo en él, podemos compartir en su plenitud y vida y dar mucho fruto, roguemos al Señor… + En la Eucaristía que ha tomado los frutos de nuestras manos como un signo de misterio de la fe; que los dones que traemos a ser consagrados en la mesa de tu hijo puedan servir para la continua buena vida de la Iglesia, roguemos al Señor…. + Planeaste para que todos tus hijos participen en los bienes de tu creación; Concede que todos los que están en necesidad puedan venir a disfrutar de una vida fortalecida en los problemas , para glorificarte y alabar tu santo nombre, roguemos al Señor… PADRE NUESTRO BENDICION FINAL (Libro de las Bendiciones #983) Que Dios, fuente de todo bien, te bendiga y de éxito a tu trabajo, para que puedas recibir la alegría de tus dones y alabar tu nombre ahora y para siempre. Respondemos / Amén

HIMNO FINAL: Todas las Criaturas de Nuestro Dios y Rey *

De la carta del Santo Padre del 6 de agosto de 2015 para los Cardenales Koch y Turkson:

Como cristianos, queremos contribuir a resolver la crisis ecológica que la humanidad está experimentando actualmente. Al hacer esto, primero debemos re descubrir en nuestro rico patrimonio espiritual las motivaciones más profundas de nuestra preocupación por el cuidado de la creación. Siempre hay que tener en cuenta que, para los creyentes en Jesucristo, el Verbo de Dios se hizo hombre por nosotros, “la vida del espíritu no está disociado del cuerpo o de la naturaleza o de las realidades mundanas, pero vivimos en y con ellos, en comunión con todo lo que nos rodea “(Laudato Si ‘, 216). La crisis ecológica así nos llama a una profunda conversión espiritual: los cristianos están llamados a “una conversión ecológica mediante el cual los efectos de su encuentro con Jesucristo se hacen evidentes en su relación con el mundo que les rodea” (ibid, 217.). Para “vivir nuestra vocación de ser protectores de la obra de Dios es esencial para una vida de virtud; no es una opción o un aspecto secundario de nuestra experiencia cristiana “(ibíd.).

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