DISCÍPULOS MISIONEROS –  EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN

La mirada de la Ecología Integral que supera la concepción de la ecología referida solo a los animales y las plantas, sin considerar al ser humano y sus búsquedas existenciales. Es una mirada que no se queda en lo “verde” sino que asume la “policromía” de la vida en sus diversos aspectos e integra principios éticos y la profundidad espiritual humana, según lo explica el Papa en el Capítulo IV de la Encíclica.

Que esta Carta Pastoral sea un instrumento para animar nuestro compromiso de ser una Iglesia en salida misionera, pobre para los pobres, discípulos misioneros custodios de la Casa Común.

La Ecología Integral siempre incluye al ser humano y su dimensión espiritual, considera que la profundidad de la crisis ecológica revela la gravedad de la crisis moral del 15 LS 139 16 LS 49 6 hombre (San Juan Pablo II) y no disocia “la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior”17, tal como lo demostró San Francisco de Asís con sus opciones de vida. Si «los desiertos exteriores se multiplican en el mundo” es “porque se han extendido los desiertos interiores» (Benedicto XVI).

  1. De esta forma se entiende que la Ecología Integral no es un capricho pasajero, una moda superficial o una desviación de la fe. Por el contrario, “vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana”18.

Por tanto, asumir en serio el discipulado misionero del Evangelio implica asumir la responsabilidad de custodiar la creación, considerando que los seres humanos hacemos parte integral de ella.

Cuidar la creación es una forma de alabar a Dios Creador. Es darle gracias por su maravillosa obra y la responsabilidad que nos ha confiado.

  1. La Creación es un Evangelio, una Buena Noticia de Dios para la humanidad. Podemos “leer con feliz admiración el misterio del universo” 21 en ejercicio de una sublime capacidad de estrechar el vínculo de amor con la Trinidad Santa que es fuente de toda vida. Dicha capacidad de asombro, el don de maravillarse ante la magnificencia de Dios que se revela, se comunica, se dona a través de sus creaturas, es un aspecto muy necesario para cultivar en la espiritualidad cristiana. Reverenciar a Dios. Darle gloria haciendo que el ser humano viva (San Ireneo de Lyon).
  2. En consecuencia, la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior29. Nada lograremos si el cambio de sistemas económicos y modelos de producción no es el reflejo de un cambio de mentalidad, conciencia, hábitos y corazón. La evangelización auténtica se evidencia en una conversión ecológica.

Para lograr que el coro de la Creación entone el himno a su Creador, se requiere “una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático”36 .

la Ecología Integral, que abarca cinco dimensiones: ecología ambiental, económica, social, cultural y de la vida cotidiana37, en relación con el principio ético del bien común y la justicia entre generaciones. Más allá de la abstracción de los términos explicativos, la ecología integral es una experiencia humana, una vivencia de la misericordia, que “requiere apertura hacia categorías que trascienden el lenguaje de las matemáticas o de la biología y nos conectan con la esencia de lo humano” (LS 11).

  1. Por “extractivismo” entendemos una desaforada tendencia del sistema económico por convertir en capital los bienes de la naturaleza. La acción de “extraer”, la mayor cantidad de materiales en el menor tiempo posible, para convertirlos en materias primas e insumos que la industria utilizará, se transformarán en productos y servicios que otros comercializarán, la sociedad consumirá y luego la misma naturaleza recibirá en forma de desechos contaminantes, es el circuito consumista que se está generando cada vez con mayor celeridad y riesgo.

Lo grave de esta lógica de relacionamiento con la naturaleza es que los bienes se están agotando y nos acercamos vertiginosamente a los límites físicos de la Tierra. No es sostenible la pretensión de un crecimiento infinito en un mundo que es finito

  1. Consideramos como un signo de nuestro tiempo la creciente conciencia en los creyentes de que su cometido dentro de la creación, así como sus deberes con la naturaleza y el Creador, forman parte de su fe (LS 64). El cuidado de la casa común no es ya una moda o una opción que puede o no hacerse. Es parte imprescindible de nuestra condición de cristianos.

En América Latina y el Caribe las actividades extractivistas han crecido mucho, abarcan además de la minería y la explotación de los hidrocarburos también la pesca a escala industrial, la explotación forestal y agrícola, así como la generación de energía hidroeléctrica, fotovoltaica y eólica a gran escala. La mayoría de los países del continente han optado políticamente por promover la extracción de materiales de su subsuelo como el fundamento principal del crecimiento económico. Por eso, no sorprende que, en los últimos años a nivel mundial, América Latina haya sido una de las regiones con más inversiones, sobre todo privadas, en las empresas del sector extractivista.

El CELAM buscó también el diálogo con empresarios y por ello patrocinó dos reuniones con empresarios católicos de UNIAPAC47: En septiembre del 2012 se realizó en Tegucigalpa (Honduras) el XI Simposio CELAM-UNIAPAC que tuvo como tema principal “La empresa, fuente de desarrollo y esperanza”48. Se reflexionó sobre el tema 46 En 2016 la Conferencia de los Obispos de Brasil creó un Grupo de Trabajo sobre minería, buscando asesores para los obispos y las iglesias locales a fin de acompañar las reivindicaciones de las comunidades afectadas. 47 Es una Asociación Internacional Cristiana de Dirigentes de Empresas, de carácter no lucrativo creada en 1931 en Europa. 48 http://www.simposioempresarialhn.com/, visitado el 28-01-2017. 24 desde el Pensamiento Social Cristiano y en la perspectiva de Aparecida, planteando la exigencia de “una empresa altamente productiva, plenamente humana y socialmente responsable”49.

Dos años más tarde, en octubre del 2014 tuvo lugar el XII Simposio CELAM-UNIAPAC en Santiago de los Caballeros (República Dominicana) sobre el tema “Responsabilidad de los líderes empresariales para la construcción de una sociedad más justa, en paz y fraterna”. Se reflexionó sobre el tema a la luz de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium y el documento del Pontificio Consejo Justicia y Paz “La Vocación del Líder Empresarial. Una reflexión”.50 22. En septiembre del mismo año se fundó la “Red Eclesial Pan-Amazónica ( REPAM) como “organismo de articulación y comunión que busca estrechar los lazos de colaboración, y pretende alcanzar una visión común del trabajo misionero y evangelizador en la región.”51 La REPAM “se coloca al servicio de los pueblos de la PanAmazonía y busca luchar en defensa de sus sabidurías ancestrales, de sus territorios y de su derecho a una participación efectiva en las decisiones que se hacen con respecto a su vida y sobre su futuro”52. La fundación de la REPAM es un hito muy importante en el camino de la Iglesia latinoamericana, y ha tenido resonancias posteriores, tanto 49 Ibíd. 50 El documento fue publicado en septiembre del 2012. 51 Carta Fundacional de la REPAM de septiembre del 2014. 52 Ibíd. 25 que hoy en día existe una Red Eclesial en la cuenca del Río Congo en Africa (REBAC, por sus siglas en francés), otra en el Acuífero Guaraní (REICOSUR, Red de Ecología Integral del Cono Sur), otra en el corredor biológico mesoamericano (REMAM, Red Eclesial Mesoamericana) y ya hay provincias eclesiásticas como la de Bogotá, Colombia que han dado pasos para una pastoral de conjunto en torno al agua. Esto se debe a que, en enero de 2016, durante el Seminario “Iglesia en salida: pobre y para los pobres”, realizado en Bogotá, el Departamento de Justicia y Solidaridad (DEJUSOL) del CELAM y el Secretariado Latinoamericano y del Caribe de Cáritas (SELACC), optaron por considerar a REPAM como modelo de acción evangelizadora en territorios específicos. En la perspectiva del Sínodo sobre la Amazonía que el Papa ha convocado para octubre de 201953, la REPAM es en un espacio trascendental para el

Un hito histórico es la publicación de la carta encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, pues con este importante documento el Sumo Pontífice sigue desarrollando la Doctrina Social de la Iglesia enriqueciéndola con una mirada desde la ecología integral, que involucra aspectos ambientales. A las relaciones fundamentales con Dios, con uno mismo y con el prójimo añade la relación con el entorno, de modo que esta perspectiva de ecología integral invita a pasar de la cultura del descarte55 a la cultura del cuidado56 y de la cultura de la muerte prematura57 a la cultura de la vida58. De igual modo, llama con insistencia no sólo a los cristianos sino a todas las personas de buena VOLUNTAD.

  1. El Papa afirma en Laudato Si que “la violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes.59. El problema está en ver a la naturaleza solo como un recurso útil para el consumo y no valorarla desde otros significados simbólicos, culturales y religiosos60. Tal mentalidad es la que está a la base del paradigma tecnocrático, el antropocentrismo y la crisis moral que se refleja en la gravedad de la crisis ecológica, según lo dijo San Juan Pablo II hace ya varias décadas61.

La razón instrumental y utilitarista se pone al servicio de la idolatría del capital, pierde todo sentido de religación y sacralidad de la naturaleza, y por eso el Papa Francisco dedica el Capítulo 3 de Laudato Si a analizar las raíces humanas de la crisis ecológica que se reflejan en esa alianza perversa entre tecnología y finanzas que ocasiona una cultura del descarte66, alimenta un antropocentrismo67 reduccionista y sesgado y facilita un relativismo moral que conlleva a la explotación de las personas como si fueran mercancías68. La destrucción de ecosistemas, la trata de personas, la explotación laboral y otras formas de esclavitudes modernas obedecen a un mismo patrón de pecado social.

  1. También nos sumamos al llamado de los especialistas sobre la necesidad de poner límites a la extracción intensiva de bienes naturales a través de megaproyectos, especialmente los vinculados con la minería y energía, debido a que su expansión a nivel continental está contribuyendo, de manera indirecta, a que se produzcan alteraciones significativas en los procesos climáticos, afectando seriamente la biodiversidad y el uso de los suelos con fines agrícolas para la seguridad alimentaria.
  2. PALABRA Y VIDA 58. Ante la grave crisis ecológica, el creciente calentamiento global de la temperatura superficial del planeta y el cambio climático, que en sus efectos extremos ponen en peligro la supervivencia humana en la tierra, estamos llamados a discernir nuestro lugar como seres humanos en la creación y nuestra responsabilidad por ella, pues esta crisis en el fondo es una crisis cultural y espiritual. 59. En la tradición judeocristiana hablamos de “creación”; con ello decimos más que naturaleza o recursos naturales, porque la creación “tiene que ver con un proyecto del amor de Dios donde cada criatura tiene un valor y un 51 significado” (LS 76) y está llena de signos del gran amor solícito, de la ternura y la insondable sabiduría del Creador.
  3. Laudato Si nos habla del “evangelio de la creación” (LS 62). Jesús invitaba a sus discípulos y en ellos nos invita a nosotros hoy a “reconocer el mensaje escondido en las cosas (cf. Lc 12,24-27; Jn 4,35)” (Documento de Aparecida 225). Una mirada contemplativa y respetuosa lleva al ser humano a valorar las otras criaturas y a “hacer uso de ellas con cuidado y delicadeza” (Documento de Aparecida 225).

No olvidemos que el Nuevo Testamento nos comunica la Buena Noticia que Dios por Jesucristo “quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20). En Cristo toda la creación será llevada a su plenitud (cfr. Rom 8,22s). Esta fe exige una relación de respeto profundo con la creación.

adelante los sabios afirmarán que el motivo fundamental de este acto creador es el amor de Dios: “Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste, porque, si algo odiaras, no lo habrías creado” (cf. Sb 11,24).

Esta bondad y belleza de la creación es una constante invitación a la alabanza del Creador por el mundo maravilloso que nos ha regalado (cf. Sal 136). Y también, el hombre como creatura siente la necesidad de invitar a todos los seres creados para que se le unan a este coro de alabanza al Dios Creador (cf. Sal 148).

También nos enseña que con la creación del hombre y la mujer el relato alcanza su clímax; y a ellos se les confía la especial misión de “dominar” sobre el resto de la creación (Gn 1,26-28).

En efecto, este segundo relato incluye el drama del pecado del ser humano que no sólo lo afecta a él mismo; sino que afecta su vínculo con lo creado y a la misma creación. De modo misterioso la creación se ha hecho solidaria al pecado del hombre y también ha quedado herida por ese pecado (Gn 3,17-19).

  1. En particular es la violencia de los hombres la que mancha y contamina la tierra buena creada por Dios; y por eso la voz de la sangre derramada de los justos – como Abel – clama al cielo por justicia (Gn 4,6-9). El hombre llena la tierra con su violencia y por eso Dios tiene que purificarla con el diluvio (cf. Gn 6,13). Todo a causa de la maldad del hombre (cf. Gn 6,5-6). Los profetas seguirán denunciado al pueblo por arruinar la tierra dada en custodia por Dios (Ez 8,17; 9, 9); la cual sufrirá las consecuencias del pecado del hombre volviéndose un desierto, una desolación (cf. Ez 12,20: 15,8). Ahora bien, por la misericordia de Dios el pecado puede ser perdonado, la culpa reparada y la tierra restaurada (cf. Ez 36,34-35). A causa de esta herida recibida por el pecado del hombre, la misma creación gime también esperando la redención de Dios (Rm 8,22).

En los evangelios vemos que Jesús vivía en perfecta armonía con la creación, con un dominio sobre ella propio del Creador (“¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?” Mt 8,27). De hecho, los primeros testigos de la fe cristiana como San Pablo y san Juan han reconocido en sus escritos que Cristo en cuanto Palabra Eterna del Padre es artífice y sentido final de la misma creación “Todo fue creado por Él y para Él” (Col 1,16); “todo llegó a ser por medio de Él, y sin Él nada se hizo de cuanto fue hecho”, Jn 1,3). Y también le reconocen a Cristo Resucitado un señorío universal sobre todo lo creado, haciendo participar a toda la creación de la redención obra por su muerte y resurrección: “Dios quiso en él residiera toda la plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe, en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz” (Col 1,19-20). 71. Gracias a la redención obrada por Cristo por medio del Espíritu Santo, toda la creación recupera su orientación originaria hacia la plenitud que se dará al final de los tiempos, cuando el Hijo entregue la Padre todas las cosas y “Dios sea todos en todos” (1Cor 15,28). Será entonces el cumplimiento definitivo de lo que esperamos, según su promesa, nuevos cielos y nueva tierra, en los que habita la justicia” (2Pe 3,13). Podemos decir que la preocupación por el cuidado de la creación es también una forma de expresar nuestra fe cristiana en la resurrección, nuestra espera de esos “cielos nuevos y tierra nieva” (Ap 21)

Bien común y justicia intergeneracional

  1. A la vez la noción del bien común está estrechamente unida a la responsabilidad por las generaciones futuras. Entregarles un mundo habitable es una exigencia de justicia (cf DA 471). Nos unimos a los obispos de Portugal en su exhortación a asumir este deber de justicia, recalcando que “el ambiente se sitúa en la lógica de la recepción. Es un préstamo que cada generación recibe y debe transmitir a la generación siguiente”.88
  2. Por ello queremos advertir con el Papa Francisco del gran peligro en nuestro tiempo de que la tecnología ya no sea sólo un medio, sino que se transforme en un fin en sí misma. El Papa habla de ‘tecnocracia’, es decir una situación en la cual el ser humano no domina la tecnología, sino que es dominado por ella y cree equivocadamente que la tecnología es la solución 94 Resaltado en el texto de la encíclica. 69 para todos los graves problemas ecológicos y sociales que padecemos en la actualidad (ver LS 106-114).
  3. Una visión consumista de lo que significa realizarse como ser humano genera un hambre insaciable de bienes naturales y de energía, con una voracidad peligrosa, indiferente a los daños ecológicos y sociales que este estilo de vida genera, lleva fácilmente a las personas a una manera muy egocéntrica de vivir, fijadas sólo en sus intereses individualistas, sin tomar en cuenta que todo está relacionado y que por ello hay una responsabilidad compartida por nuestra tierra y por los demás, sobre todo por las personas más vulnerables. 112. Necesitamos “una valiente revolución cultural” (LS 114) y por consiguiente una conversión ecológica hacia el cuidado de la tierra, nuestra casa común, y de las personas, sobre todo de los pobres. Dicha conversión ecológica integral, nos debe llevar a compromisos concretos y duraderos a nivel personal, familiar, local, regional, nacional e internacional.
  4. La sabiduría ancestral de los pueblos originarios es memoria viva de una alternativa a la cultura del descarte100 ,por eso el diálogo planteado desde una ecología cultural, enriquece los procesos de evangelización. Con el Sínodo de la Amazonía previsto para 2019, se abre un horizonte de renovación teológica y creatividad pastoral, que invita a una conversión ecológica, una espiritualidad de comunión y una apuesta por el Buen Vivir, en armonía con los ciclos de la naturaleza, el agua como derecho fundamental y valor intrínseco de cada creatura. Tal visión, basada en el querer de Dios para toda su creación, ilumina cada lugar del continente para entablar diálogos interculturales y asumir compromisos que conduzcan a la plenitud de la vida en nuestra casa común.
  5. Animamos a las comunidades cristianas a vivir su misión de cuidar la Tierra y la vida de las personas, particularmente de los pobres, en alianza con muchas otras personas y organizaciones que 80 comparten este compromiso. Lo importante es ‘comenzar por casa’ y revisar qué hay que cambiar para generar una nueva cultura del cuidado de la vida. Algunas acciones concretas sugeridas por el Papa en LS 211 son:
  6. a) La vigilancia del propio consumo
  7. b) Reducir, reusar, reciclar
  8. c) Evitar el uso de material plástico y de papel, Reducir el consumo de agua
  9. d) Separar los residuos
  10. e) Utilizar el transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas
  11. f) Plantar árboles, apagar las luces innecesarias”
  12. g) Promover y proteger espacios verdes en nuestras ciudades.

 

 

81 116. Animamos a todos a cultivar en este esfuerzo un espíritu ecuménico, y a que las religiones unidas den testimonio del cuidado amoroso de Dios por su creación. Las iniciativas, convergencias, mesas interreligiosas, coaliciones y alianzas ecuménicas, son ejemplos alentadores de la capacidad de trabajo mancomunado que los creyentes podemos desplegar en función del cuidado del ambiente. 117. Podemos aprender mucho de los jóvenes, que a menudo son sensibles al cuidado de nuestro planeta y disponen del conocimiento necesario para poner al servicio de esta tarea las nuevas tecnologías y las redes sociales. El sínodo de los Jóvenes en 2018, la Jornada Mundial de la Juventud en el 2019, así como todo evento eclesial en el que se rescate el protagonismo de los jóvenes, debería ser un laboratorio vivencial de los consejos de Laudato Si, un aula ambiental permanente en la que se ponga en práctica en el estilo de vida que posibilita la sustentabilidad y en general, un punto de encuentro interdisciplinario para que la fe y la ciencia se esfuercen en reducir la huella de carbono y ahondar la espiritualidad ecológica desde una perspectiva integral. 118. Todas y cada una de las comunidades cristianas, desde su propia realidad y particulares características, son agentes de cambio y promoción de la sensibilidad por el cuidado de la vida. No sólo son importantes los grandes hitos y avances que en esta línea se puedan lograr, sino también son valiosas las opciones individuales y comunitarias que desde lo pequeño pueden contribuir a sumar fuerzas Todos estos gestos grandes o pequeños generan “un bien en la sociedad que siempre produce fruto más allá de lo que se pueda constatar […], un bien que siempre tiende a difundirse, a veces invisiblemente” (LS 212). 82 119. En varios lugares de América Latina y El Caribe las comunidades cristianas ya están comprometidas en practicar el comercio justo. Queremos incentivar esta práctica en nuestras diócesis para que sea cada vez más extendida. Asumamos nuestra “responsabilidad social de consumidores” (LS 206), teniendo presente que “comprar es siempre un acto moral, y no sólo económico” (LS 206).

POR UNA CONVERSIÓN ECOLÓGICA INTEGRAL 134. La encíclica papal Laudato Si nos hace un llamado a la Conversión Ecológica. Todos los bautizados y bautizadas debemos cambiar nuestros estilos de vida, los modos de producción y de consumo, para ser más coherentes con los valores del Evangelio. Una Iglesia en salida misionera, pobre para los pobres, es también una Iglesia que ama y protege la creación. Es una Iglesia que se sitúa y encarna en el territorio, que se reconoce como “casa y escuela de comunión” y por eso mismo defiende la vida de la Creación, promueve las relaciones de hermandad entre todas las creaturas y enseña a vivir y convivir rompiendo la auto-referencialidad y promoviendo una sincera preocupación por el otro. 88 135. El enfoque de la Ecología Integral que subyace en el corazón de esta encíclica del Papa Francisco debe ser asumido por toda la Iglesia, como dimensión constitutiva de la tarea evangelizadora. Instamos a cada Conferencia Episcopal de América Latina y todas las Diócesis que consideren el establecimiento de una Comisión o Pastoral de Ecología Integral que ayude a la comunidad eclesial a cuidar la creación de forma activa, colaborando activamente con las pastorales sociales en la dimensión social de la Evangelización. 136. Necesitamos parroquias, escuelas, universidades, cuyas prácticas den testimonio de una cultura ecológica que respeta, ama y defiende la Vida, toda vida humana y toda la Creación. La Guía de Eco-Parroquias102, los “Green Seminar”103, los eco-barrios, colegios sostenibles, universidades sustentables son referentes ecopedagógicos para generar una ciudadanía ecológica coherente con la responsabilidad ambiental. “que en nuestros seminarios y casas religiosas de formación se eduque para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo, para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente” (LS 214) 137. Los catequistas, animadores de Comunidades Eclesiales de Base, miembros de grupos de apostolado seglar, los movimientos juveniles deben asumir la Ecología Integral como desafío pastoral en sus prácticas cotidianas. Nadie en la Iglesia puede ser indiferente ante el grito de los pobres y el grito de nuestra hermana 102 Una primera versión de la Guía de Eco-Parroquias se puede descargar desde http://catholicclimatemovement.global/eco-parroquia/ 103 En http://www.greenfaith.org/programs hay un buen ejemplo de trabajo interreligioso para organizar conventos y seminarios “verdes” 89 madre tierra. Todo el proceso evangelizador debe ser pensado en clave de vivir y convivir amorosamente en este hogar común. Toda actividad catequética, litúrgica, pastoral puede resaltar esta conexión vital entre nuestra fe y el cuidado de la Creación. 138. La familia como “Iglesia doméstica” tiene una responsabilidad enorme. El cuidado de la Casa Común comienza por “casa”. “En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados” (LS 213

144“María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido” (LS 241). Que Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de América Latina, nos acompañe y anime a ser Discípulos Misioneros Custodios de la Casa Común, para que en Jesús nuestros pueblos tengan Vida plena y podamos cantar juntos con gozo “alabado seas”